Hoy, los datos se han convertido en una nueva forma de moneda. Permiten comprender, decidir, proteger, crear valor y orientar el futuro. En el mundo de las plantas, esta realidad es aún más importante, porque las plantas tocan casi todos los sectores de la vida humana: la salud, la alimentación, la agricultura, el medio ambiente, la conservación, la educación, la innovación, la industria, la economía local y la cultura.

Pero para usar las plantas de manera inteligente, no basta con conocer su nombre. Hay que comprender lo que hacen, lo que contienen, dónde crecen, cómo interactúan con los humanos, los animales, los suelos, los insectos, los microbios y los ecosistemas. Una planta no es solo una especie en una lista. Es un sistema vivo, una fuente de información, una fuente de moléculas, una fuente de usos, una fuente de riesgos y una fuente de oportunidades.

Durante mucho tiempo, las bases de datos botánicas sirvieron sobre todo para organizar informaciones taxonómicas: el nombre científico, la familia, el colector, el lugar de recolección, el espécimen de herbario, la fecha y a veces la distribución. Esta información sigue siendo fundamental. Sin taxonomía correcta, no hay buena base de datos. Pero hoy, eso ya no basta. Los países, las instituciones, las empresas, las universidades, las ONG, los municipios y los jardines botánicos necesitan bases de datos más completas, capaces de conectar las plantas con sus usos, sus moléculas, sus riesgos, su valor ecológico y su potencial económico.

Es este enfoque el que Botapreneurs llama una base de datos botánica multidimensional.

Una base de datos botánica multidimensional no responde solo a la pregunta: «¿Cuál es el nombre de esta planta?» Responde también a otras preguntas: ¿Para qué sirve esta planta? ¿Es medicinal? ¿Es tóxica? ¿Es alimentaria? ¿Es aromática? ¿Es melífera? ¿Es útil para la agricultura? ¿Es nativa, endémica, exótica o invasora? ¿Contiene moléculas interesantes? ¿Presenta un riesgo para la salud humana o animal? ¿Puede apoyar la restauración ecológica? ¿Puede crear oportunidades para una comunidad o una empresa?

Este enfoque cambia por completo la manera de ver las plantas. Transforma la planta en dato vivo. Transforma el dato en conocimiento. Transforma el conocimiento en decisión. Y transforma la decisión en acción.

La salud: el dato como herramienta de prudencia

En el ámbito de la salud, por ejemplo, las bases de datos botánicas son esenciales. Muchas plantas se utilizan tradicionalmente como plantas medicinales, pero no todas están bien documentadas. Algunas pueden tener efectos terapéuticos potenciales. Otras pueden presentar riesgos de toxicidad. Algunas plantas pueden interactuar con medicamentos, provocar efectos secundarios o ser peligrosas si se identifican mal, se preparan mal o se usan mal. Una base de datos ligada a la salud debe por tanto documentar los usos reportados, las partes utilizadas, los modos de preparación, los riesgos, las precauciones, los efectos posibles, los límites del conocimiento y las referencias disponibles.

En este contexto, el dato se convierte en una herramienta de prudencia. No sirve solo para promover una planta. Sirve también para evitar los errores, las confusiones, las exageraciones y los usos peligrosos. Un país que documenta sus plantas medicinales puede proteger mejor a su población, encuadrar mejor las prácticas, orientar mejor la investigación y valorar mejor sus recursos vegetales con responsabilidad.

La alimentación: valorar la diversidad local

En el ámbito de la alimentación, las bases de datos son igual de importantes. Cada país posee plantas alimentarias conocidas, pero también plantas subutilizadas. Algunas especies son ampliamente promovidas por el mercado, la publicidad o los hábitos comerciales, mientras que otras especies locales, nutritivas y útiles, permanecen invisibles. El problema es que, sin base de datos, algunas especies pueden dominar la alimentación y la agricultura simplemente porque tienen más marketing, más financiación o más presencia comercial.

Una base de datos alimentaria permite documentar los frutos, las hojas, las semillas, las raíces, los tubérculos, las plantas silvestres comestibles, las variedades locales y los recursos alimentarios tradicionales. Permite plantear preguntas importantes: ¿Qué plantas alimentaban antes a las comunidades? ¿Qué especies pueden reforzar la seguridad alimentaria? ¿Qué plantas están adaptadas a los períodos de sequía? ¿Qué plantas locales son ricas en nutrientes? ¿Qué especies son descuidadas aunque podrían apoyar la nutrición y la resiliencia?

Esta información es estratégica, porque la seguridad alimentaria no debe depender solo de algunos cultivos dominantes. Debe apoyarse también en la diversidad vegetal local. Una base de datos alimentaria ayuda por tanto a un país a conocer mejor sus propios recursos, a reducir la dependencia exterior y a devolver valor a las plantas olvidadas.

La agricultura: una herramienta de planificación

En el ámbito de la agricultura, las bases de datos botánicas pueden ayudar a comprender mejor las plantas cultivadas, las plantas silvestres emparentadas, las plantas forrajeras, las plantas agroforestales, las plantas melíferas, las plantas útiles para los suelos, las plantas indicadoras y las plantas que pueden apoyar la resiliencia de los sistemas agrícolas. La agricultura no concierne solo a los cultivos principales. Concierne también a los setos, los árboles, las malas hierbas, las plantas de cobertura, las plantas fijadoras de nitrógeno, las plantas que atraen a los polinizadores y las especies que protegen el suelo contra la erosión.

Una base de datos agrícola puede ayudar a elegir las especies adecuadas para la agroforestería, la restauración de los suelos, la apicultura, los huertos familiares, los sistemas alimentarios locales y la producción sostenible. Puede también ayudar a evitar la introducción de especies que se vuelven invasoras o que perjudican a los ecosistemas. En este sentido, los datos botánicos se convierten en una herramienta de planificación agrícola.

La conservación: proteger lo que podría desaparecer

En el ámbito de la conservación, cada país debe saber qué plantas merecen ser protegidas. Algunas especies son endémicas, es decir que no existen naturalmente más que en una región o un país. Otras son raras, amenazadas, sobreexplotadas o ligadas a hábitats muy frágiles. Sin datos, estas plantas pueden desaparecer en silencio. Pueden ser cortadas, reemplazadas, olvidadas o destruidas antes incluso de que su valor sea reconocido.

Una base de datos de conservación permite identificar las especies nativas, endémicas, amenazadas, raras, patrimoniales o prioritarias. Permite saber dónde se encuentran, en qué hábitats viven, qué riesgos sufren y qué acciones pueden tomarse para protegerlas. Puede servir a los ministerios, las ONG, los municipios, los jardines botánicos, las universidades y los programas de restauración ecológica.

Las bases de datos son igualmente indispensables para gestionar las plantas invasoras. Una planta invasora puede propagarse rápidamente, reemplazar a las especies locales, modificar los hábitats, reducir la biodiversidad, afectar a la agricultura y complicar los proyectos de restauración. Muchos territorios plantan a veces especies exóticas sin medir sus impactos a largo plazo. Una base de datos sobre las especies invasoras permite identificar las plantas de riesgo, seguir su expansión, comprender sus impactos y proponer estrategias de gestión.

Esta información es esencial, porque una mala decisión puede salir cara. Plantar una mala especie hoy puede crear un problema ecológico durante varias décadas. Una base de datos permite por tanto evitar errores, restaurar mejor los ecosistemas y proteger las especies locales.

Las moléculas: detrás de cada hoja, una química

Otra dimensión fundamental concierne a las moléculas de las plantas. Las plantas producen moléculas primarias que les permiten vivir, crecer, producir energía y formar sus tejidos. Producen también moléculas secundarias, o metabolitos especializados, que las ayudan a defenderse, a atraer polinizadores, a repeler herbívoros, a comunicarse o a adaptarse a su entorno. Estas moléculas pueden incluir alcaloides, terpenos, flavonoides, taninos, aceites esenciales, resinas, gomas, mucílagos y muchos otros compuestos.

Una sola planta puede contener cientos de moléculas. Detrás de una hoja, una flor, una corteza o una raíz, puede haber por tanto una gran cantidad de información química. Estos datos interesan a la medicina, la nutrición, la cosmética, la perfumería, la agricultura, la protección de las plantas, la industria y la investigación científica. Una base de datos fitoquímica puede ayudar a documentar las familias de compuestos, las moléculas conocidas, las propiedades potenciales, las precauciones y las referencias científicas disponibles.

Pero hay que ser prudente. Una molécula interesante no significa automáticamente que una planta pueda usarse sin riesgo. Por eso una base de datos multidimensional debe conectar los datos químicos con los datos de toxicidad, con los usos, con las partes utilizadas, con las dosis reportadas, con los límites de la investigación y con las precauciones. El conocimiento debe servir para decidir mejor, no para exagerar las promesas.

Por qué todos los sectores necesitan datos

Esta visión multidimensional es importante porque la mayoría de los sectores que trabajan con las plantas necesitan datos. El sector de la salud necesita datos para comprender los efectos, los riesgos y los usos. El sector alimentario necesita datos para identificar los recursos nutritivos y las plantas subutilizadas. El sector agrícola necesita datos para elegir las especies adaptadas, mejorar los suelos, apoyar a los polinizadores y reforzar la resiliencia. El sector de la conservación necesita datos para proteger las especies amenazadas. Los jardines botánicos necesitan datos para gestionar las colecciones. Las empresas necesitan datos para conocer mejor las plantas utilizadas en sus productos. Los gobiernos necesitan datos para orientar las políticas públicas.

Sin bases de datos, las decisiones se toman a menudo con impresiones, hábitos o informaciones incompletas. Con bases de datos, las decisiones se vuelven más sólidas, más transparentes y más útiles. Se puede elegir mejor lo que hay que proteger, lo que hay que valorar, lo que hay que evitar, lo que hay que estudiar, lo que hay que restaurar y lo que hay que transmitir.

La taxonomía sigue siendo la base de todo

La taxonomía sigue siendo, sin embargo, la base de todo. Antes de hablar de uso, de molécula, de toxicidad, de conservación o de economía, hay que saber de qué planta se habla. Un nombre local puede designar varias especies. Dos plantas diferentes pueden parecerse. Una misma planta puede tener varios sinónimos científicos. Un nombre antiguo puede usarse en un libro, mientras que otro nombre es hoy aceptado. Si la identificación es mala, todos los demás datos se vuelven frágiles.

Por eso una base de datos botánica seria debe empezar por la verificación taxonómica. Hay que verificar el nombre científico aceptado, la familia, los sinónimos, el autor del nombre, la distribución y los especímenes de referencia. Luego, se puede conectar esta planta con las demás dimensiones: usos, moléculas, toxicidad, alimentación, conservación, agricultura, ecología y economía.

Para Botapreneurs, este método está en el corazón de la formación de los Botánicos-Emprendedores. Un Botapreneur no debe solo amar las plantas. Debe aprender a leerlas. Debe saber recolectar una observación, verificar un nombre, comparar las fuentes, identificar los usos, analizar los riesgos, comprender las moléculas, conectar las plantas con los sectores económicos y transformar los datos en decisiones.

Una base de datos botánica multidimensional puede por tanto convertirse en una herramienta nacional, municipal, institucional o emprendedora. Un país puede crear una base de las plantas medicinales, una base de las plantas alimentarias, una base de las plantas agrícolas, una base de las especies endémicas, una base de las especies amenazadas, una base de las plantas invasoras, una base de las plantas melíferas, una base de las plantas aromáticas, una base de las plantas industriales o una base de las plantas útiles para la restauración ecológica. Estas bases pueden estar separadas o conectadas en un mismo sistema.

El objetivo no es producir una base de datos complicada para impresionar a la gente. El objetivo es crear una herramienta que ayude a actuar. Una buena base de datos debe poder ayudar a un ministro a decidir, a un alcalde a planificar, a un jardín botánico a conservar, a una ONG a restaurar, a una universidad a formar, a una empresa a innovar, a un apicultor a elegir un sitio, a un agricultor a diversificar su producción y a una comunidad a conocer mejor sus recursos.

El conocimiento de las plantas no debe quedar encerrado en los libros, los herbarios o los laboratorios. Debe volverse accesible, organizado y útil. Debe ayudar a los territorios a recuperar la posesión de su patrimonio vegetal. Debe permitir valorar las plantas locales, proteger las especies importantes, evitar los riesgos, fomentar la innovación y apoyar el desarrollo sostenible.

En esta perspectiva, las grandes bases de datos internacionales son recursos valiosos. No reemplazan a las bases locales o nacionales, pero ayudan a verificar, comparar y enriquecer las informaciones. Aquí van algunas plataformas importantes que los Botapreneurs, investigadores, estudiantes, instituciones y organizaciones pueden utilizar.

Recursos útiles para verificar y documentar las plantas

GBIF — Global Biodiversity Information Facility

GBIF es una infraestructura internacional que da acceso a datos abiertos sobre la biodiversidad. Permite buscar dónde una especie ha sido observada o recolectada, con datos provenientes de herbarios, museos, instituciones científicas y plataformas de observación. Para Botapreneurs, GBIF es muy útil para comprender la distribución de una planta, ver las ocurrencias disponibles y verificar los datos geográficos ligados a una especie.

www.gbif.org

Plants of the World Online (POWO) — Royal Botanic Gardens, Kew

Plants of the World Online, a menudo llamado POWO, es un recurso de Kew que permite buscar los nombres científicos de las plantas, las familias, los sinónimos, la distribución, las descripciones, las imágenes y a veces los usos. Para Botapreneurs, POWO es una de las primeras plataformas a consultar para verificar el nombre científico aceptado de una planta.

powo.science.kew.org

World Flora Online (WFO)

World Flora Online es una flora mundial en línea que reúne nombres de plantas, estatus taxonómicos, descripciones, referencias, distribuciones y otras informaciones asociadas. Puede servir para comparar las informaciones encontradas en POWO o en otras fuentes. Para Botapreneurs, WFO es útil cuando se quiere reforzar la verificación taxonómica y evitar depender de una sola base.

www.worldfloraonline.org

BGCI PlantSearch — Botanic Gardens Conservation International

BGCI PlantSearch es una base mundial ligada a las colecciones vivas de los jardines botánicos. Permite saber qué plantas se conservan en colecciones vivas, bancos de semillas, tejidos u otros recursos. Para Botapreneurs, esta base es importante para comprender el papel de los jardines botánicos en la conservación de las plantas y para identificar las instituciones que conservan ciertas especies.

plantsearch.bgci.org

New York Botanical Garden — C. V. Starr Virtual Herbarium

El C. V. Starr Virtual Herbarium del New York Botanical Garden da acceso a millones de especímenes de herbario digitalizados. Un espécimen de herbario es una prueba científica: muestra que una planta fue recolectada en un lugar, en una fecha, por una persona o un equipo. Para Botapreneurs, este recurso es muy útil para comparar especímenes, verificar la historia de una planta y estudiar las plantas tropicales, caribeñas y americanas.

sweetgum.nybg.org/science/vh

University of Florida Herbarium (FLAS)

El University of Florida Herbarium, conocido bajo la sigla FLAS, es un recurso importante para Florida, el Caribe, Haití, las plantas tropicales y las colecciones históricas. Contiene especímenes de plantas vasculares, briófitas, líquenes, hongos, maderas y otros recursos. Para Botapreneurs, esta base es estratégica porque conecta Florida, el Caribe y los territorios tropicales.

www.floridamuseum.ufl.edu/herbarium

iNaturalist

iNaturalist es una plataforma de observaciones ciudadanas donde los usuarios pueden fotografiar plantas, animales, hongos u otros organismos vivos, compartir sus observaciones y recibir propuestas de identificación de la comunidad. Para Botapreneurs, iNaturalist es una herramienta práctica para las formaciones, las salidas de campo, los inventarios comunitarios y la educación de los jóvenes.

www.inaturalist.org

Cómo usar estos recursos juntos

Para verificar una planta, no hay que usar una sola plataforma. Un buen método consiste en empezar por la observación de campo, con fotos de la planta entera, las hojas, las flores, los frutos y el hábitat. Luego, iNaturalist puede ayudar a obtener una primera hipótesis. Después de eso, POWO y World Flora Online permiten verificar el nombre científico aceptado y los sinónimos. GBIF permite mirar la distribución y las ocurrencias. Los herbarios digitales del New York Botanical Garden y de la Universidad de Florida permiten comparar especímenes. BGCI PlantSearch permite ver si la especie está presente en colecciones vivas de jardines botánicos.

Este método muestra que la base de datos multidimensional no empieza solo con un software. Empieza con una manera de pensar. Hay que conectar las observaciones, los nombres, los usos, las moléculas, los riesgos, los territorios, las colecciones, los sectores y las decisiones.

Para Botapreneurs, eso es el futuro: formar personas capaces de transformar las plantas en datos, los datos en conocimientos, y los conocimientos en decisiones útiles para la salud, la alimentación, la agricultura, la conservación, la innovación y el desarrollo sostenible.