Por William Cinéa — Fundador de Botapreneurs y creador del programa Plant Mastery.
Las plantas no son solo seres vivos silenciosos a nuestro alrededor. Son fuentes de emoción, de belleza, de alimento, de salud, de sombra, de colores, de aromas, de memoria y de inspiración. Desde siempre, atraen la atención humana. Algunas personas se enamoran de las flores. Otras coleccionan orquídeas, cactus, rosas, helechos, hibiscos, cítricos o plantas medicinales. Otras se interesan por los árboles gigantes, las plantas frutales, las plantas aromáticas, las plantas raras o las plantas capaces de transformar un paisaje.
Esta relación profunda entre el ser humano y las plantas ha creado lo que podemos llamar la pasión por las plantas.
¿Qué es un apasionado de las plantas?
Un apasionado de las plantas no es solo alguien que ama las flores. Es una persona que desarrolla una relación particular con el mundo vegetal. Observa, colecciona, cultiva, protege, fotografía, estudia, huele, toca, compara y transmite. Puede sentirse atraída por un color, un olor, una forma, una historia, una familia botánica, una planta medicinal, una planta alimentaria o una planta rara. La pasión comienza a veces por una flor en un jardín, una planta recibida como regalo, el olor de una hierba aromática, un fruto de la infancia, un árbol majestuoso o un paseo por la naturaleza.
Las plantas tienen esta capacidad extraordinaria de crear vínculos.
Los colores y los aromas
Producen colores que atraen la mirada: el rojo, el amarillo, el rosa, el blanco, el malva, el naranja, el azul, el verde y todos los matices posibles. Estos colores no son solo decorativos. Forman parte de las estrategias de reproducción, atracción, comunicación y adaptación de las plantas. Pero para el ser humano, se convierten también en una fuente de belleza, de alegría y de inspiración.
Las plantas también producen aromas. Algunas hojas, flores, frutos, cortezas o raíces liberan olores que marcan la memoria. La albahaca, la menta, el romero, la lavanda, el limonero, el jengibre, la canela o la citronela no hablan solo a nuestra nariz. Despiertan recuerdos, cocinas, cuidados, jardines, tradiciones y emociones. Por eso muchas personas se apasionan por las plantas aromáticas.
Las virtudes medicinales y alimentarias
Otras plantas atraen por sus usos medicinales. Desde hace generaciones, los humanos han observado las plantas, probado sus efectos, aprendido sus límites, transmitido sus usos y desarrollado saberes en torno a las plantas medicinales. Esta pasión debe ir acompañada de prudencia, porque no todas las plantas están libres de peligro. Pero muestra algo importante: las plantas están ligadas a la salud, a la prevención, al cuidado, a la memoria de los pueblos y a la investigación científica.
Las plantas alimentarias también crean una pasión muy fuerte. Los frutos, las verduras, las hojas, las semillas, las raíces, los tubérculos, las especias y las plantas cultivadas sostienen la vida humana. Muchas personas se apasionan por los huertos, los huertos de hortalizas, las plantas frutales, los cítricos, las plantas tropicales o las plantas comestibles olvidadas. A través de la horticultura, la agricultura, la agroforestería y los jardines alimentarios, las plantas se convierten en una fuente de placer, de producción, de resiliencia y de autonomía.
Las formas que fascinan
Algunas plantas atraen por su forma. Los cactus fascinan por su capacidad de sobrevivir en los medios secos. Los helechos atraen por su elegancia antigua. Las orquídeas apasionan por sus flores complejas y sus relaciones con los polinizadores. Las palmeras dan una impresión de paisaje tropical. Los árboles gigantes inspiran respeto. Las plantas carnívoras asombran por sus estrategias. Los bonsáis muestran la paciencia, la técnica y el arte. Cada grupo de plantas puede crear una comunidad de apasionados.
Por eso existen en todo el mundo asociaciones de apasionados: apasionados de las orquídeas, de las rosas, de los cactus, de los helechos, de los hibiscos, de los cítricos, de las plantas carnívoras, de los árboles, de las plantas medicinales o de las plantas tropicales. Estos grupos son importantes, porque transmiten saberes, organizan exposiciones, conservan variedades, crean redes y mantienen viva una relación concreta con las plantas.
Una pasión que disminuye entre los jóvenes
Pero hoy, esta pasión disminuye entre muchos jóvenes. Las nuevas generaciones crecen a menudo lejos del terreno, lejos de los jardines, lejos de los bosques, lejos de las plantas cultivadas y lejos de los saberes tradicionales. Conocen mejor las pantallas que las hojas. A veces saben usar una aplicación para identificar una planta, pero no saben reconocer una planta tóxica, una planta alimentaria, una planta medicinal, una planta nativa o una planta invasora. Algunas personas tienen miedo de tocar las plantas. Otras solo ven en la vegetación espontánea malas hierbas.
Esta desconexión es peligrosa.
La botánica no es un conocimiento reservado a una sola generación. Es un conocimiento que debe transmitirse de generación en generación. Los propios animales transmiten comportamientos ligados a la alimentación, a las plantas y a la supervivencia. Los humanos también deben transmitir el conocimiento de lo vivo. Una sociedad que ya no conoce sus plantas se vuelve más vulnerable: vulnerable a las intoxicaciones, a los errores alimentarios, a los errores de diseño paisajístico, a las malas decisiones agrícolas, a la pérdida de biodiversidad y a la desaparición de los saberes locales.
Cuando la botánica se encerró en el laboratorio
Cuando observo la historia de la botánica como botánico-emprendedor, tengo la impresión de que a menudo hemos enseñado la botánica según las tendencias dominantes de cada época. Los primeros jardines botánicos estaban fuertemente ligados a las plantas medicinales. Luego, con el desarrollo del microscopio, la botánica entró más en el laboratorio, en la célula, en los tejidos y en las estructuras invisibles. Más tarde, la genética, la biología molecular y las tecnologías modernas transformaron de nuevo la manera de estudiar las plantas.
Todo esto es importante. Pero mientras la botánica se volvía más especializada, la botánica práctica, visible y popular disminuía. Muchas personas perdieron el contacto directo con las plantas. Desarrollamos ciencias muy avanzadas, pero olvidamos mantener viva la pasión simple que impulsa a una persona a observar una hoja, oler una flor, plantar una semilla, reconocer un árbol o proteger una especie.
Reavivar la pasión
Hay que reavivar, por tanto, la pasión por las plantas. Hay que presentar las plantas de otra manera. Hay que mostrar sus historias, sus estrategias, sus colores, sus aromas, sus moléculas, sus usos, sus peligros, sus adaptaciones y sus relaciones con los humanos y los ecosistemas. Hay que multiplicar los cursos de botánica, los talleres, las visitas, los jardines educativos, los contenidos, los videos, las exposiciones, los clubes y los programas que despierten en los niños, los jóvenes y los adultos las ganas de reconectarse con las plantas.
Hay que animar también a quienes ya son apasionados. Si eres un Plant Enthusiast, continúa. Sigue cultivando, observando, fotografiando, aprendiendo, coleccionando, transmitiendo e inspirando. Tu pasión puede influir en otras personas. Puede llevar a un niño a amar las flores, a un joven a estudiar botánica, a una familia a crear un jardín, a una comunidad a proteger una planta local, a un emprendedor a desarrollar un proyecto vegetal o a una escuela a enseñar más sobre la naturaleza.
El mundo necesita más apasionados de las plantas.
De la pasión a la maestría: Plant Mastery
Pero la pasión no debe quedarse solo en lo emocional. Puede convertirse en conocimiento. Puede convertirse en competencia. Puede convertirse en oficio. Puede convertirse en empresa. Es aquí donde el programa Plant Mastery cobra todo su sentido.
Un Plant Master es una persona que transforma su pasión por las plantas en comprensión metódica. Aprende a observar y describir las plantas: sus formas, sus familias, sus hojas, sus flores, sus frutos, sus semillas, sus raíces, sus olores, sus látex, sus hábitats, sus usos, sus riesgos y sus estrategias. El Plant Master no se conforma con amar las plantas. Busca comprenderlas, documentarlas, protegerlas y transmitirlas.
Es también la visión de Botapreneurs. Botapreneurs quiere fomentar una nueva generación de botánicos-emprendedores, de Plant Masters, de Botapreneurs y Botapreneuses capaces de hacer avanzar la botánica en el siglo XXI. El objetivo es transformar la pasión por las plantas en conocimiento, el conocimiento en acción, y la acción en proyectos útiles para la salud, la alimentación, la agricultura, la conservación, la educación, el diseño paisajístico, el bienestar y el emprendimiento vegetal.
De una flor a una vida entera
La pasión por las plantas puede comenzar por una flor. Pero puede conducir a toda una vida de aprendizaje. Puede comenzar por un olor, pero puede abrir la puerta a la química vegetal. Puede comenzar por un fruto, pero puede llevar a la seguridad alimentaria. Puede comenzar por un jardín, pero puede convertirse en una empresa. Puede comenzar por una colección, pero puede convertirse en una misión de conservación.
Por eso debemos proteger y desarrollar esta pasión. Las plantas han desarrollado estrategias extraordinarias para reproducirse, defenderse, adaptarse y sobrevivir. A nuestra vez, debemos desarrollar estrategias para conocerlas, amarlas, enseñarlas, valorizarlas y conservarlas.
El siglo XXI necesita tecnologías. Pero también necesita personas capaces de maravillarse ante una planta. Necesita apasionados de las plantas. Necesita Plant Masters. Necesita Botapreneurs y Botapreneuses. Y esta nueva generación comienza por una decisión simple: mirar las plantas no como un decorado, sino como una fuente de vida, de conocimiento, de belleza y de futuro.
Sobre el autor — William Cinéa es botánico-emprendedor, titular de una maestría en liderazgo de jardines botánicos, fundador de Botapreneurs y creador del programa Plant Mastery. Trabaja para democratizar el conocimiento botánico y hacerlo útil para la salud, la alimentación, la agricultura, la conservación, la educación, la innovación, el bienestar y el emprendimiento vegetal.