Soy William Cinéa, botánico-emprendedor, fundador de Botapreneurs, del Jardin Botanique des Cayes y creador del programa Plant Mastery. Mi trayectoria con las plantas no nació en un laboratorio. Comenzó muy temprano, en las alturas de Maniche, una pequeña localidad del departamento del Sur de Haití, donde crecí en contacto con la tierra, los árboles, los cultivos, los animales y la vida rural.

Una pasión nacida en un patio familiar

Desde muy joven, desarrollé una pasión profunda por las plantas. Cuando todavía estaba en el colegio, ya me gustaba acondicionar la casa de mis padres. Plantaba césped, creaba setos, plantaba árboles para dar sombra y cuidaba las plantas alrededor de la casa. En aquella época, aún no sabía que esta pasión se convertiría en una misión de vida. Pero ya sabía que las plantas tenían el poder de transformar un espacio, de aportar belleza, frescura, sombra, vida y orgullo.

Crecí en una familia donde la relación con la naturaleza era cotidiana. Mis padres practicaban actividades agrícolas, plantaban, cosechaban, cuidaban los animales y vivían en relación directa con el entorno. Esta experiencia me dio mi primera escuela: la escuela del terreno. Antes incluso de estudiar botánica en los libros, ya había aprendido a mirar las plantas como seres vivos útiles, presentes en la vida de las familias, en la alimentación, en la agricultura y en la identidad de un territorio.

Muy joven, desarrollé también otra pasión: los libros. Leía sobre psicología, historia, política, los grandes pensadores y las grandes figuras de la humanidad. Tenía esa curiosidad por comprender el mundo, las ideas, las sociedades, los hombres y la naturaleza. Con el tiempo, esta doble pasión — las plantas y los libros — construyó mi manera de pensar: observar, leer, reflexionar, comprender, actuar y transmitir.

1994: la flor que se vuelve un mundo

En 1994, entré en la École Normale Supérieure en Port-au-Prince. Era el primero de mi promoción, y sentía que tenía una responsabilidad: probar que tenía la capacidad de triunfar, de comprender y de aportar algo serio. Desde las primeras semanas, un profesor de botánica nos pidió preparar una presentación sobre los órganos de las plantas. La clase había sido dividida en grupos, y cada grupo debía estudiar una parte de la planta.

Este trabajo fue un giro importante en mi vida. En aquella época, no había un acceso fácil a Internet como hoy. Había que ir a las bibliotecas, buscar libros, leer, tomar notas, comprender un vocabulario botánico complejo y organizar la información. Recuerdo que la flor me marcó particularmente. Debía comprender los pétalos, los sépalos, los estambres, el pistilo, el ovario, el estilo, el estigma y toda la arquitectura oculta de la flor.

Pero nunca he sido alguien que se conforme solo con los libros. Necesitaba ver. Salía a los jardines, a los espacios donde había plantas, para observar las flores directamente. Quería abrir, comparar, tocar, mirar y comprender. La flor ya no era solo bella: se convertía en una estructura de reproducción, una estrategia de atracción, un lenguaje científico y una puerta de entrada hacia la botánica. Este momento reforzó mi convicción: no se comprenden las plantas solo memorizando nombres. Hay que observarlas, analizarlas, compararlas y relacionarlas con su entorno.

1995: la silvicultura en la República Dominicana

En 1995, obtuve una beca para ir a estudiar a la República Dominicana. Fui seleccionado entre los estudiantes que iban a formarse en ámbitos como la agricultura, la producción animal y la silvicultura. Elegí la silvicultura, porque quería profundizar mi relación con los árboles, los bosques, los suelos, los ecosistemas y las plantas.

Allí, continué desarrollando mis conocimientos sobre las plantas. La botánica, la silvicultura y la observación del terreno tomaron un lugar importante en mi formación. Aprendí a reconocer las especies, a comprender las familias, a observar los árboles, a estudiar los ecosistemas y a relacionar la planta con su medio.

2000: Haïtivert y el regreso a la acción

En 2000, después de mis estudios, regresé a Haití con el deseo de poner mis conocimientos en práctica. Ese mismo año, lancé Haïtivert, mi primera iniciativa, con el objetivo de contribuir a la reforestación de Haití. Para mí, no bastaba con haber estudiado las plantas. Había que actuar. Había que plantar, restaurar, formar, sensibilizar y mostrar que las plantas podían desempeñar un papel en la reconstrucción ecológica del país.

2003: los inicios de un jardín

En 2003, comenzó una nueva etapa. Inspirado por mis experiencias, mis viajes y mi visión, decidí arrendar un terreno para comenzar un jardín. Al principio, no era aún un jardín botánico en el sentido científico: era sobre todo una colección de plantas, un espacio de atracción, un lugar donde la gente podía venir a caminar, mirar, descubrir y sentir la belleza del mundo vegetal.

De 2003 a 2009, trabajé para desarrollar este espacio con pasión. En un contexto difícil, con muy pocos medios, comencé a construir un lugar que progresivamente se convertiría en un orgullo para muchas personas. Los visitantes venían a descubrir las plantas, a pasear, a admirar el espacio y a comprender que en Haití también era posible crear un jardín inspirador.

2009: Kew, y todo cambia

Mi visión cambió profundamente en 2009. Ese año, tuve la oportunidad de ir a Kew Gardens, en Londres, para seguir una especialización en gestión de jardines botánicos. También visité otras instituciones como los jardines botánicos de Cambridge y de Oxford, así como el Eden Project. Esta experiencia transformó mi comprensión. Comprendí que un jardín botánico no es solo un hermoso espacio verde. Es una institución científica: un lugar de investigación, de conservación, de educación, de colecciones vivas, de datos, de formación, de cultura y de transmisión.

A mi regreso, mi visión del Jardin Botanique des Cayes cambió. Ya no quería solo construir un espacio de belleza. Quería construir una institución capaz de contribuir a la investigación, a la conservación, a la educación, a la valorización de las plantas y al desarrollo del país.

2011: Cornell

En 2011, tuve la oportunidad de ir a Cornell University gracias a una beca de la embajada estadounidense. En Cornell, profundicé mi comprensión del vínculo entre las universidades, los jardines botánicos, la investigación, la educación y el liderazgo institucional. Comprendí que un jardín botánico podía convertirse en un puente entre la ciencia, la sociedad, los estudiantes, las comunidades y los responsables.

El Jardín Botánico Nacional de Haití

Después de Cornell, participé en la reflexión y en el lanzamiento del proyecto de Jardín Botánico Nacional de Haití. Esta visión fue apoyada por grandes pensadores, botánicos, investigadores y líderes del mundo de los jardines botánicos. Personalidades como Peter Wyse Jackson, Gilles Vincent del Jardín botánico de Montreal, así como otros expertos internacionales, vinieron a Port-au-Prince para apoyar esta idea y contribuir a abrir una nueva reflexión sobre el papel de los jardines botánicos en Haití.

Estos encuentros me marcaron profundamente. Me mostraron que los jardines botánicos no son solo espacios de plantas: son instituciones estratégicas capaces de contribuir a la conservación, a la investigación, a la educación, a la diplomacia ambiental, a los datos y al desarrollo nacional.

Formarse en todo: el nacimiento del botánico emprendedor

Desarrollar una institución así en un contexto difícil exige más que conocimientos sobre las plantas. Hay que aprender la gestión, el liderazgo, el emprendimiento, la comunicación, la movilización de recursos, la estrategia y la creación de valor. Por eso comencé a formarme en varias direcciones. Seguí formaciones en botánica en Estados Unidos, en Costa Rica y en otros países para profundizar mis conocimientos sobre las plantas y convertirme progresivamente en un Plant Master. Pero también seguí formaciones sobre el emprendimiento, el liderazgo, la estrategia, la gestión y el desarrollo institucional.

Mi biblioteca personal refleja esta doble orientación. Alrededor del 60 % de mis libros tratan sobre el emprendimiento, el liderazgo, la estrategia, el desarrollo personal, la gestión y la creación de instituciones. El otro 40 % trata sobre las plantas, la botánica, la conservación, los jardines botánicos, la investigación, los ecosistemas y la biodiversidad. Esta combinación se ha convertido en mi fuerza.

El consejo de mi mentor

Un consejo recibido en Cornell también cambió mi trayectoria. Mientras reflexionaba sobre hacer un doctorado después de mi máster, conversé con mi mentor, Peter Wyse Jackson, durante un encuentro en el Missouri Botanical Garden. Le expliqué que quería continuar mis estudios doctorales. Me aconsejó considerar también los negocios, la gestión y el emprendimiento, porque la visión que llevaba necesitaba una capacidad de desarrollo institucional.

Este consejo me marcó mucho. Comprendí que el conocimiento de las plantas da la profundidad, la diversidad, la comprensión y el potencial. Pero el conocimiento emprendedor da la visión, la energía, la estrategia y la capacidad de transformar ese potencial en acción.

La botánica emprendedora

Así se construyó progresivamente mi visión de la botánica emprendedora. Para mí, la botánica emprendedora no es una idea teórica. Es el resultado de mi trayectoria, de mis estudios, de mis mentores, de mis viajes, de mis lecturas, de mis conferencias, de mis experiencias, de mis dificultades y de mis acciones. Es una manera de decir que las plantas no deben solo ser estudiadas. También deben ser valorizadas, protegidas, enseñadas y transformadas en soluciones para la salud, la alimentación, la agricultura, la conservación, la educación, el bienestar, la innovación y la economía verde.

2013: en los escenarios del mundo

En 2013, hice mi primera gran presentación internacional como conferencista en Irlanda, en torno a la visión de los jardines botánicos. Desde entonces, he sido invitado a intervenir en congresos, conferencias y encuentros internacionales sobre los jardines botánicos, la conservación, los datos botánicos, el emprendimiento vegetal y el papel de las plantas en el desarrollo. Estas conferencias me permitieron compartir mi experiencia, pero también aprender de otras instituciones, de otros países y de otros pensadores del mundo vegetal.

Durante una presentación en Qatar, un comentario me conmovió particularmente. Después de escucharme, un emprendedor malgache me dijo: «Señor Cinéa, ha hecho usted algo extraordinario. Con menos de 50 dólares, lanzó un proyecto que terminó por irradiar a escala internacional. Lo que tiene usted entre las manos son proyectos de millones.»

Esta frase confirmó lo que yo ya sabía: las plantas representan oportunidades extraordinarias. Pero para ver estas oportunidades, hay que saber observar las plantas. Hay que comprender su transversalidad, su vínculo con la salud, la alimentación, la ecología, la educación, el bienestar, la conservación, los datos y el emprendimiento.

2024: regreso a Cornell, y una prueba

En 2024, regresé a Cornell University para cursar una maestría en ciencias de las plantas y liderazgo de jardines botánicos. Esta nueva etapa me permitió reforzar mi misión: contribuir a transformar los jardines botánicos en instituciones capaces de producir conocimiento, formar a los jóvenes, crear empresas, desarrollar datos y apoyar la salud humana y la salud de la naturaleza.

Durante este periodo, también lancé una nueva visión para el Jardin Botanique des Cayes. El jardín que había construido durante varios años fue vandalizado. Esta realidad fue dolorosa. Pero no me detuvo. Al contrario, me impulsó a transformar aún más la institución.

Del jardín físico a la institución de datos

Comprendí que un jardín botánico no debe existir solo como un espacio físico. También debe convertirse en una institución de memoria, de datos, de conocimientos y de decisiones. Por eso comencé a orientar el Jardin Botanique des Cayes hacia una nueva misión: convertirse en una institución de datos sobre el medio ambiente, la naturaleza y las plantas en Haití.

Hoy, a pesar de las dificultades, el Jardin Botanique des Cayes sigue siendo una memoria viva sobre el medio ambiente, la naturaleza y las plantas en Haití. Continúa innovando a través de su misión: contribuir a la salud humana y a la salud de la naturaleza.

Botapreneurs y Plant Mastery

Es en esta continuidad que creé Botapreneurs y el programa Plant Mastery. Botapreneurs nació de una convicción: la botánica debe volverse más accesible, más práctica, más útil y más emprendedora. El mundo necesita personas capaces de comprender las plantas, de observarlas, de protegerlas, de valorizarlas y de transformar ese conocimiento en proyectos concretos.

Plant Mastery es una respuesta a esta necesidad. Un Plant Master es una persona que aprende a observar y comprender las plantas con método. No se conforma con memorizar nombres científicos: observa las formas, las familias, las hojas, las flores, los frutos, las semillas, las raíces, los olores, los látex, los hábitats, los usos, los riesgos, las moléculas y las estrategias de adaptación. Un Plant Master comprende que cada planta lleva una historia, una ecología, una química, una utilidad, un riesgo y una oportunidad.

El Botapreneur, por su parte, transforma esa comprensión en acción. Crea formaciones, servicios, productos, bases de datos, jardines, contenidos, proyectos de restauración, soluciones de diseño paisajístico, programas educativos o empresas ligadas a las plantas.

Ver las plantas de otra manera

Mi trayectoria me ha enseñado que las plantas pueden transformar una vida. También pueden transformar una comunidad, una institución, una universidad, una empresa y un país. Pero para eso, hay que comprenderlas de otra manera.

Hoy, a través de mis conferencias, comparto esta visión con los jóvenes, las universidades, las empresas, las instituciones, los jardines botánicos, las ONG, las comunidades y los responsables. Hablo de botánica, pero también de liderazgo. Hablo de jardines botánicos, pero también de desarrollo institucional. Hablo de plantas, pero también de innovación. Hablo de conservación, pero también de emprendimiento.

Si usted organiza una conferencia, una formación, un congreso, un evento universitario, un seminario sobre la naturaleza, un encuentro de jóvenes, una actividad de jardín botánico o un programa sobre el emprendimiento vegetal, puedo ayudarle a transmitir un mensaje fuerte, vivo y movilizador. Contacte a Botapreneurs precisando el tema, el público y el formato de su evento.

Mi objetivo es simple: ayudar a la gente a ver las plantas de otra manera. Las plantas no son solo decorados. Son fuentes de vida, de salud, de alimentación, de innovación, de conservación, de datos, de bienestar, de economía y de futuro.

Las plantas han transformado el planeta. También pueden transformar nuestra manera de pensar, de educar, de emprender y de actuar.